Carta de Óscar Guillermo Garretón Purcell al PS

Autor: Óscar Guillermo Garretón Purcell | Fecha: 2014-10-21 | ID: 686 | Categoría: Cosmos | Tema: Interés público | Tipo: Testimonios

Queridos compañeros Marcelo y Álvaro:

Oscar Guillermo Garretón PurcellParto agradeciéndoles la invitación al encuentro “Hacia un Modelo de Desarrollo Sostenible con Igualdad”. Estas 5 páginas, que aprobaron recibir, sintetizan las razones de mi profunda preocupación por la evolución de la economía y sus eventuales impactos sociales y políticos. Para no prolongarme, van en anexos  algunos antecedentes.

1.- Consideraciones previas

Siento que el clima de debate se ha enrarecido y las etiquetas validan o descalifican sin molestarse en escuchar el mérito de lo que se plantea. Por eso valoro más el significado del evento.  Me da la oportunidad de transmitir directamente al  partido estas  preocupaciones, no a través de mis columnas en la prensa.

No ignoro la nueva realidad de Chile creada por 20 años de Concertación y que nos plantea desafíos nuevos y respuestas distintas aun a las exitosas de entonces. Tampoco desconozco que el estado necesita más recursos, que la educación requiere dar un salto y que nuestra Constitución no puede seguir igual. Esa disposición personal ha sido también la de una amplia y muy diversa mayoría.

Por eso me alarma que los hechos políticos más relevantes ocurridos a partir de Marzo 2014, son que esa  mayoría arrolladora a favor de las tres reformas – tributaria, educacional y constitucional – mutó en apenas 6 o 7 meses en rechazos también masivos cuando no mayoritarios a las propuestas tributarias y educacionales del gobierno; y que la economía ha frenado fuertemente mientras los estudios muestran una acelerada caída de las expectativas económicas en empresarios y consumidores (ver anexos).

Escribo porque confío en nuestra capacidad dirigente para aprender de la realidad, aunque duela. Lo demostramos luego de la derrota política que llevó al golpe de 1973.  Fuimos capaces de repensarnos y renovarnos, no después  que los muros cayeran cuando era inevitable, sino desde 15 años antes de eso. Asimismo, en todos los gobiernos concertacionistas debimos hacer rectificaciones que se transformaron en resultados contundentes y apoyo potente de la ciudadanía. Esa convicción me insta a ser sincero y espero que riguroso.

Pertenezco a una manada política y la quiero, pero si creo que va hacia el acantilado, no siento obligación de correr con ella sino de advertirla del peligro. Los obnubilados con la masividad de su carrera dirán “mira, éste abandonó la manada”. Que le voy a hacer. Si están en la senda correcta, bienvenido mi error, que todo el mérito sea para quienes acertaron.

2.- Lo que veo venir en nuestra economía

A diferencia de lo que se afirma, creo que para los más humildes y para la clase media, en 2015 y posiblemente más allá, la economía estará peor que en 2014.

  • La economía no crecerá como se supone en el presupuesto (3,6%); estará en torno al 3% o más abajo. Tampoco la inversión pública compensará la drástica disminución de la inversión privada porque no es capaz de hacerlo: en parte porque el peso de cada una es dispar, en parte porque no todo lo que retiró como fuente de inversión privada con la reforma tributaria se destinará a inversión y en parte porque dudo tengan proyectos por los montos que anuncian, listos para  ser ejecutados.
  • La cesantía será mayor que hoy y el crecimiento de empleo público no compensará la pérdida de trabajos en el sector privado. La desaceleración en el crecimiento de los salarios reales ya es un dato y los empleos creados de menor calidad: lo que crece es el trabajo por cuenta propia y el de asalariados con contrato de palabra.  En  Diciembre de 2013 la economía creó alrededor de 200.000 empleos y solo 50.000 en Agosto de 2014. Estimo que a esta misma altura de 2015 el desempleo saltará a cifras en torno al 8%. Los contundentes datos que mostró Roberto Zahler en el evento, coinciden con anexos de este documento.
  • En esto influye la desaceleración internacional y seguirá penándonos. Pero eso se sabía ya a mediados de 2013, por lo tanto la proyección de su impacto debería ser más o menos constante para un organismo tan sólido como el Banco Central. Sin embargo éste proyectó en Septiembre 2013 un crecimiento de 4,5% para 2014, en Diciembre de 4,0% y ahora la encuesta del Banco Central a analistas económicos, estima un  1,9%. Algo fue desmintiendo con rapidez sus estimaciones, hasta el punto que las de hoy son menos de la mitad que hace un año y no hay nuevos factores internacionales que justifiquen esta radical caída.
  • Se ha afirmado que la desaceleración viene desde antes de asumir este gobierno y es verdad. Quien conoce como actúa el sector privado podía preverlo. La caída en la importación de bienes de capital – indicador importante de la inversión – comienza en el tercer trimestre de 2013 y se agudiza en el cuarto, o sea, inmediatamente después que se anuncia una reforma tributaria que recaudará un 3% del PIB y que significará la desaparición del FUT que representaba el 73% del financiamiento de la inversión privada en Chile. En un año la importación de bienes de capital ha caído un 24%. Para todo el sector privado es una obviedad que, quien pueda, deja de invertir mientras variables relevantes que comprometen su rentabilidad final  se transforman en una incertidumbre. Lo grave es que la inversión, el empleo y el crecimiento de Chile dependen de ese sector privado en una medida que hoy ningún estado es capaz de suplir o sustituir.

3.- La previsible reacción privada

Me quiero detener en esto, tanto porque pocos entre nosotros puede entregar una visión más conocedora del sector, como porque la confianza  empresarial (medición del Banco Central) ha caído bruscamente desde mitad de 2013 y tomado un sesgo clara y crecientemente negativo desde abril de 2014. Esta situación tiene graves implicancias. (Ver anexo).

No se resuelve con medidas macroeconómicas (tasa de interés, equilibrios fiscales, inversión pública, etc.), tipo de cambio, precio del cobre o agendas de productividad, por valiosas que sean. Es resultado de la franca ruptura de confianzas entre el gobierno, la Nueva Mayoría y el mundo empresarial, tanto grande como mediano y pequeño. El empresariado honesto de todo tamaño, ajeno a abusos, se siente sistemáticamente incomprendido,  hostilizado y despreciado en su rol social por el gobierno y su coalición. Lo devastador de esta ruptura es que el estado no es capaz de sustituirlo en su rol. La economía nacional ha enfermado y quienes proclaman la transitoriedad de la situación, se equivocan. No comprenden la magnitud del problema.

Tiene algo pueril y ciego pensar que el empresario más activo, exitoso y transnacional de América Latina, acostumbrado a todas las variantes de gobierno, incluido Cuba, algo lo haga histérico o irracional. Tampoco se sostiene la tesis del boicot. Ningún empresario esta dispuesto a  perder para dañar. Es una presunción solo posible en quienes no los conocen. Su vida es adaptarse a los cambios de circunstancias. Lo demostró  en el debate tributario.

El problema es otro. Su disposición inversora y matriz de evaluación de inversiones han cambiado drástica y consistentemente. Hay que remontarse a la crisis de 2008, mucho peor que la actual, para encontrar tan negativas expectativas empresariales. Agreguemos que en esa fecha no existían las desconfianzas de hoy.

El empresariado se debate hoy entre tres reacciones o una combinación de ellas:

A) Hay quienes no pueden paralizar inversiones ya iniciadas o comprometidas y seguirán haciéndolas. Pero si no existen nuevas condiciones de entorno, estas irán concluyendo.

B) Esperar es ya la opción de muchos, o sea, no invertir por ahora. Esta espera no es menor ni pasiva. Es esperar a que se aclaren las incertidumbres que a su juicio existen y una vez aclaradas, recalcular la rentabilidad que sus proyectos de inversión tendrán bajo las nuevas circunstancias.

Tiene razón el ministro Arenas que la aprobación de la reforma tributaria entrega certezas en esa materia porque permite a los empresarios recalcular resultados de su inversión bajo las nuevas condiciones a fin de ver si las hace o no. Pero no harán lo mismo que antes de ella, porqué su  rentabilidad cayó y parte de los proyectos no cumplirá el piso de rentabilidad que lo viabiliza.

Sin embargo tampoco la incertidumbre tributaria ha terminado del todo. La complejidad de la reforma ya ha obligado a la SVS a emitir circulares corrigiendo, interpretando y modificando fallas y vacíos de la ley. Creo que eso continuará en la medida que la práctica ratifique inviabilidades, confusiones e inadvertencias de la reforma, sobre las cuales el Senado fue alertado por las principales empresas auditoras del país.

Además hay razones adicionales para que sigan esperando. Se anuncian con fuerza  reformas laborales y aquellas publicadas han provocado fuerte rechazo empresarial, más aún en las mediana y pequeñas empresas (anoto que el empresariado había aceptado negociar reformas laborales y habían avanzado con la CUT; pero nuevamente se repite que el contenido de los proyectos de gobierno, revierte el previo apoyo o resignación al cambio, tal como ha ocurrido en la tributaria y educacional).

No terminan tampoco aquí los motivos de espera. La muy necesaria reforma constitucional, será motivo creciente para prolongar la espera. La Constitución es la madre de todo el edificio institucional del país. Siempre nos hemos vanagloriado, como gran ventaja de Chile, de su estabilidad institucional y sus certezas jurídicas. Ese cambio  constitucional necesario, por la forma que hasta ahora ha tenido - se ignora qué contiene y hasta como se generará - transforma esas certezas en incertezas. Inversiones planificadas para varios años no pueden asegurar cuales son las condiciones institucionales que vivirán cuando el proyecto entre en operación. Mientras mayor el plazo de una inversión, como es el caso de las mineras, mayor será el impacto paralizante de esta incertidumbre. Por ahora la conciencia del tema es más sensible entre el empresariado nacional que escucha todos los días sobre esto y ha virado hacia una desconfianza aguda en el gobierno. La inversión extrajera aun no la tiene, tanto por desinformación como porque la inercia de confianza en Chile y sus gobiernos se sigue manteniendo; pero a futuro inevitablemente lo considerará.

C) La matriz privada de evaluación de proyectos de inversión ha cambiado. Simplificando, el empresario evalúa gruesamente así sus opciones de inversión:

i.- Revisa el tamaño potencial del mercado al que accederá y Chile es un mercado pequeño. En cambio siempre ha sido una ventaja de Chile la estabilidad y seriedad de sus instituciones y su política. El tamaño puede, no siempre, seguir igual de chico; pero la ventaja pierde fuerza.

ii.- En lo que a costos se refiere, compara lugar a lugar: disponibilidad y precio de materias primas, disponibilidad, costos y regulaciones de la fuerza de trabajo en las profesiones y competencias que le interesan, costo y seguridad de provisión de energía, certeza de disponibilidad de capacidades portuarias en un país que despacha por esa vía el 80% de su oferta exportable, acogida, receptividad y reconocimiento de los actores sociales y políticos a la actividad empresaria, entre otros factores.

De la suma y resta minuciosa de todos estos factores surge la decisión de invertir o no hacerlo, así como el lugar donde lo harán. Basta revisar los factores que he mencionado para darse cuenta  que la matriz de evaluación de inversiones localizadas en Chile se ha deteriorado.

Esto tiene una faceta especial cuando sabemos que de todos los empresariados nacionales latinoamericanos, el chileno es el que más inversiones tiene en el exterior. Se lo obliga el reducido tamaño del mercado y se lo facilitan una acumulación más temprana y un mejor conocimiento de otras economías por su también imperiosa vocación exportadora. En su matriz de evaluación de proyectos, la inversión en el exterior es una opción para todo el que pueda hacerla; y aquella parte del empresariado del cual depende más del 70% de las inversiones privadas del país, tiene esa opción cuyo valor relativo mejora ahora respecto a la nacional.

En conclusión, la caída de la inversión privada, por ende de las proyecciones de  crecimiento y empleo, no es pasajera ni nace de histerias o intenciones de boicot. Es una decisión racional que los frustra, previsible desde mediados de 2013. Que la desaceleración haya sido “más profunda y abrupta de lo previsto” como oí decir a una autoridad de gobierno, es un problema de cómo diseñaron y previeron, pero nada de lo ocurrido es imprevisible y así lo he venido advirtiendo.

Por último, un argumento nuevo ha comenzado a tomar fuerza entre los más recalcitrantes, una vez que las cosas comienzan a empeorar. Hablan de “costos inevitables” para construir un país mejor, menos desigual. Tiene algo de verdad, pero también de ominosa historia. Siempre hay costos y enemigos del cambio que dificultan las cosas. Pero también hay demasiadas experiencias en que esta ha sido una vieja excusa para persistir en el error. Demasiadas veces la promesa del paraíso al final de las penurias terminó en derrotas por lo inaceptable de ellas para muchos e incluso a veces, hasta en dictaduras pseudo populares que decenios después de comenzar siguieron siendo sempiternas administradoras de penurias.

Chile no merece esto. Construimos un país incomparablemente mejor al que recibimos en 1990. Por la magnitud de los cambios que provocamos y las prosperidades que nuestro pueblo conquistó, es que Chile cambió tanto que requiere hoy respuestas nuevas. Comprometerse con el cambio no es aplaudir  cerrando los ojos, sino preocuparse de su éxito. Más aún con una ciudadanía exigente y conciente de su poder, cuya tolerancia a una crisis desconocemos.

Les agradezco nuevamente la receptividad que han tenido al debate y a la confección de este documento. Me ilusiona la posibilidad de que pueda ser conocido por la bancada socialista, nuestra Comisión Económica y personas en el gobierno, porque creo que estamos en problemas y un partido que merece respeto, es aquel que además de ser escudero de sus líderes, muestra  capacidad de aportar ideas, alertas y conducción a la tarea de su gobierno.

Con un afectuoso abrazo

Oscar Guillermo Garretón
Santiago, 20 de Octubre de 2014
Diario El Líbero Octubre 2014

 

ANEXOS

Índice mensual de confianza empresarial
Fuente: Banco Central.

 

Índice de Percepción Económica
(Confianza de los Consumidores)

Índice de percepción económica
Fuente: Adimark

 

Empleo por categoría

Empleo por categoría
Fuente: INE

 

Empleo por tipo de empleo contrato 

Emple por tipo de contrato
Fuente: INE

Enviar

Ir al inicio