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  • Visión kosmológica. Presentación del libro La orden de los espíritus azules: De la creación a la gloria. Nueva visión del kosmo griego, que abarca un universo más amplio que el cosmo netamente material, aquí se incluye los campos del alma y del espíritu. Un modelo tridimensional del kosmo para explicar experiencias y raciocinios que nos pueden ayudar a la concepción, ya no sólo la de nuestros cuerpos, sino que la de nuestras almas y nuestros espíritus.
  • El azar. Los sistemas dinámicos y la teoría del caos formulada a mediados del siglo pasado por Lorez, Mandelbrot y otros, como un intento de explicar el orden del cosmos, nos habla de una relación intima y continua de acontecimientos...
  • No nos dejemos perturbar. Frecuentemente nos dejamos perturbar por pequeñeces que debiéramos despreciar y olvidar. Así lo reflexiona un escritor y pensador...
  • Las (otras) tres leyes. El asunto de esta carta, además de felicitarlo por el esfuerzo de poner en el aire una página tan bien intencionada, es el de darle una opinión personal en relación a las «tres leyes» (Las vueltas de la vida) planteadas por Uds. en su editorial de Mundo libre...
  • Las vueltas de la vida. Desde chico, encontré que la naturaleza y la vida misma, se regían por innumerables reglas que al niño lo confundía. Sin embargo, en la medida que iba creciendo, algunas de ellas se hicieron más persistentes. Ahora, ya viejo, tres de estas leyes han ido quedando para el bronce...
  • Antropología trinitaria. Ha habido muchos intentos de aunar criterios para aproximar la ciencia a la metafísica. Se ha escrito hasta ecuaciones de Dios. Todo intento es válido, más aun si consideramos que en las matemáticas de Dios, en su infinita sabiduría, debe haber ecuaciones para todo...
  • Un mundo en agonía. Todo ha sido subvertido. Por debajo, los hombres son alejados de la Tierra y sus raíces; por arriba, son alejados de lo trascendente e incluso de sí mismos, pues son arrojados al desconocimiento, a los vicios y a la autodestrucción. Desgraciadamente, después de un descarnado diagnóstico de la decadente situación actual, el autor no propone una forma ni un método para resolver los problemas, pareciera que hay que seguir un curso especial.
  • Mi anarquismo. El autor bosqueja someramente su pensamiento anárquico en forma tanto elegante como brutal. Nos dice: «El poema introduce inconformidad y rebeldía. Resiste la adversidad, lucha contra lo intolerable, contra el desprecio y el desasosiego, contra lo execrable del ser humano». En otra parte: «Amo conmoverme ante la puesta de sol en la orilla del mar y el viento del bosque. Amo una copa de vino y el agua fresca del manantial. El tedio es humillante».