El esplendor del rayo nuevo

Autor: Francisco Bascuñán Letelier | Fecha: 2014-03-05 | ID: 79 | Categoría: Espíritu | Tema: Mente | Tipo: Pensamientos

Francisco Bascuñán Letelier
Los Maitenes, Marzo 2014

Todo se construye en base a lo anterior,
nada sobra,
sólo trabajamos para que falte menos.

Nuestros más antiguos ancestros nos enseñaron a sobrevivir, los más modernos nos enseñaron a tomar conciencia. Consolidada la conciencia en la humanidad, el próximo paso será concebir que la conciencia es divina, es Dios en nosotros, lo que conlleva tomar la responsabilidad que ello implica.

No creo que hayamos sido creados en el Edén para luego ser denostados a la tierra, más bien al revés, pienso que fuimos creados en la tierra para evolucionar hacia un mundo espiritual, para transformar la materialidad en espíritu. Desde el momento en que aventuramos nuestros destinos, ‘saboreando una rica y tentadora manzana’, fruto del árbol del conocimiento (evolución), fuimos dotados con el poder para crear; ahí, en ese instante, al tomar conciencia que Dios habita en nosotros, nos convertimos en co-creadores tomando la responsabilidad de lo por nosotros creado, responsabilidad y compromiso de hacer de la naturaleza algo divino. Pareciera que en esto consiste la ‘Gloria de Dios’, dándole sentido a nuestra existencia y a la creación toda.

El ‘nuevo rayo’ será el producto, precisamente, de la continua y progresiva toma de conciencia de nuestro potencial divino y lo que ello significa. El ‘Gran Tajo’ se está produciendo por la separación entre quienes toman y quienes no toman conciencia de este proceso del ‘nuevo rayo’; entre los que se van a divinizar y los que van a desaparecer en la nada. Sin embrago, creo, más bien espero, que a la larga el ‘Gran Tajo’ va a desaparecer debido a la misericordia infinita de Dios, pero esto es otro cantar.

La utopía, como amor pleno en libertad plena, sólo se consigue con una masiva concurrencia de seres en estado espiritual, entre los cuales predomine el conocimiento, la conciencia y el amor (tres conceptos que en el fondo constituyen sólo uno).

Lo fantástico de esto, y de ahí el ‘esplendor’, es que la situación descrita anteriormente, se puede producir sólo en segundos de tiempo. Es instantánea, pero se producirá sólo cuando una cantidad importante de seres hayan concurrido, libremente, a tomar el camino espiritual que estamos analizando.

Al haber un número creciente de seres con estas características, sus conciencias van a influir decidoramente en el plano de una nueva realidad y vamos a percibir cómo se produce, en sólo un segundo, el esplendor del ‘Rayo Nuevo’.

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