La conciencia nos hace trascender

Autor: Francisco Bascuñán Letelier | Fecha: 2014-06-12 | ID: 653 | Categoría: Espíritu | Tema: Mente | Tipo: Pensamientos

Pienso que la conciencia nos hace trascender. Por ello, también considero que este aspecto del conocimiento debiera estar presente en la nueva reforma de la educación. Sin conciencia no nos manifestamos como humanos y a juzgar por ciertos actos, pareciera que estamos perdiendo tal calidad. La reforma a la ‘educación’, debiera partir por enseñarnos a pensar y a desarrollar nuestras capacidades espirituales individuales, enseñarnos a desarrollarnos como hombres integrales, responsables de nuestros actos y con límites éticos.

Paso en seguida a recordar un capítulo del libro “La Orden de los Espíritus Azules” que en su página 29 dice relación con parte de esto que nos embarga.

EL CUERPO EN EL PLANO ESPACIO-TIEMPO

Primeramente, fue tu “cuerpo”, tu “yo” carnal, de sangre y hueso, del cual estamos plenamente consciente; se encuentra dimensionado de acuerdo a dos coordenadas: la del espacio y la del tiempo.  Tu cuerpo material, junto con todo el universo, se encuentra aprisionado, inmanente, en el plano espacio-tiempo.  Te encontrabas en lo que creías o pretendías conocer, desde lo ínfimo hasta lo que te alcanzaba la vista.

Nanotubo de fibra de carbono
Nanotubo de fibra de
carbono

La Tierra y la Luna
La Tierra con su luna

Galazia sombrero
La Vía Láctea

LA COORDENADA DE LA CONCIENCIA Y LA LEY DEL AMOR

Al poco andar, el hombre descubre otra coordenada de vida que nada tiene que ver ni con la dimensión del espacio ni con la del tiempo.  Toma conciencia.  A través de ella, el hombre conoce íntimamente, como si lo tuviera grabado con fuego en su corazón, lo que debe o no debe hacer y se siente ‘libre’ para actuar; pero al mismo tiempo de encontrarse con la capacidad de discernir, siente la necesidad de contar con una voluntad que le permita actuar de acuerdo a lo que considera su ‘deber’, lo que no siempre coincide con sus ‘ganas’.   Así, el hombre, con discernimiento y en libertad, se encuentra atrapado en una disyuntiva de por vida y en forma permanente: la de actuar o dejar de hacer, a favor o en contra de lo que ‘debe’.  El hombre había comido la manzana, había comido la fruta del conocimiento; y de este modo, había toma contacto con una nueva dimensión que se manifiesta en la “coordenada de la conciencia” o como también la llamaremos más adelante “coordenada del amor” o “coordenada del conocimiento”.

La conciencia

La coordenada de la conciencia, al ser independiente del espacio y del tiempo, también lo es del cuerpo y del universo completo; y por lo tanto los trasciende.  Más adelante veremos, que la coordenada de la conciencia no sólo trasciende a las coordenadas del espacio y del tiempo, sino que también es anterior o primogénita a ellas. Además, como en toda coordenada, se avanza o se retrocede de acuerdo a su propia ley.

Al tratar la ley de la conciencia, entramos en un terreno fuera de la física ya que como dijimos, la trasciende, entramos en los terrenos de la metafísica (más allá de la física).    Es la ley del amor.  El amor, siendo más que caridad, más aun que fe y esperanza, se constituye en un modo de vida capaz de dar y recibir en forma gratuita; de tal modo que la ley se traduce en actuar a favor de los demás (del prójimo) en forma amorosa; o a favor de la conveniencia personal, lo que constituiría una forma egocéntrica.  La ley del amor nos indica que el actuar amorosamente nos aumenta los grados de conciencia y los grados de libertad, y al revés, el egocentrismo nos empequeñece y nos esclaviza.

Quiérase o no, la ley del amor no tiene una explicación desde un punto de vista materialista o del positivismo; siendo esto, un fuerte argumento a favor de otorgar a la conciencia y al amor gratuito, una dimensión diferente a la del espacio y a la del tiempo.

Francisco Bascuñán Letelier
Junio 2014

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