Las (otras) tres leyes

Autor: Francisco Bascuñán Walker | Fecha: 2005-04-01 | ID: 617 | Categoría: Alma | Tema: Filosofía | Tipo: Pensamientos

Francisco Bascuñan Walker (el hijo)
Abril de 2005

He leído su carta con mucho entusiasmo y alegría pues me trae una infinidad de recuerdos ricos de conversaciones que hemos tenido durante toda la vida y que espero sigamos teniendo.

El asunto de esta carta, además de felicitarlo por el esfuerzo de poner en el aire una página tan bien intencionada, es el de darle una opinión personal en relación a las "tres leyes" (Las Vueltas de la Vida) planteadas por Uds. en su editorial de "al mundo libre".

El problema que siempre me generaron estas tres leyes es que al parecer son infalibles, es decir que el 100% de las veces se produce el resultado esperado, o en otras palabras, de alguna manera comencé a sentirme esclavo del devenir de los acontecimientos.

"el mundo es redondo y gira"… hoy humillado por mi adversario, mañana pondré mi zapato sobre él. Todo claro, pero pasado mañana será él el que me venza y así una rueda de un sinfín de giros, un día arriba y otro abajo.

Entonces, como desprenderme de este "giro sin fin", como liberarme de esta primera ley. La respuesta la tiene Cristo y se denomina la ley del perdón

El Perdón rompe la cadena interminable de acción y reacción, es decir, nos ubica más allá de la reacción, nos entrega una visión de verdadera Acción, somos capaces de actuar inspirados en la ley del amor y salir de la rueda sinfín.

El Perdón es una ley de lo Alto que ejerce un real dominio sobre esta ley física… " el mundo deja de girar y la piedra ya no cae".

Pero de donde sacamos la fuerza para perdonar, para dejar de pensar en "como el mundo pondrá a mi enemigo de rodillas", para recordar sin dolor aquello que nos oprime el alma. Como desapegarnos a nuestra idea de ser merecedores de una revancha, a nuestra idea de ser portadores de una justicia divina, cómo dejar de lado nuestro "legítimo derecho" a revindicar nuestra posición.

Tal vez una alternativa para lograr ese desapego sea esforzarnos por comprender que somos hijos de Dios, portadores de su luz y hermanos de espíritu, que estamos de paso y que no es necesario cargar con odios, rencores y resentimientos, no es necesario hacer más difícil el camino, es decir hacer un esfuerzo consiente por caminar por el lado iluminado de la vida y orar para que esa luz nos considere dignos.

Pareciera que "poner la otra mejilla" es más liberador de lo que creía, pone a prueba mi ego y mi autoestima y me liberta de esta primera ley.

Como detener el constante girar del mundo,…, poniendo la otra mejilla, es decir, perdonando.

En relación a su segunda ley "si tiro una piedra tendrá que caer" es claro que estamos encadenados a las consecuencias de nuestra acción, ya desde la antigüedad "Aryuna" le preguntaba a Krishna si la no acción era la respuesta para liberarse de esta ley y Krishna le responde de una forma absolutamente radical: "Aryuna, tienes derecho al trabajo mas no a sus frutos".

Que cosa tan terrible le dice Krishna a Aryuna, que cosa más lejos de nuestra cultura occidental en la cual nos movemos precisamente en busca de frutos.

Quien puede trabajar tan solo por hacer las cosas bien hechas, trabajar por el resto, trabajar desinteresadamente….. difícil, incomprensible, pero y si Krishna no estuviera TAN equivocado?, ¿si nuestro espíritu de servicio motivara nuestra acción y pusiéramos más atención en los medios y menos en el fin?...¿Qué sucedería si nuestro indicador de logro (éxito) se desplazara un poco desde el resultado al proceso?, si dejáramos de valorar tanto el QUÉ para valorar un poco más el CÓMO?

A lo mejor volveríamos a valorar más las virtudes y la calidad de las personas, me parece que cuando mi acción es desinteresada y justa, los resultados se independizan de mí, son propiedad de lo Alto.

Me parece haber encontrado, en mi experiencia de trabajo en el Infocap, una ley Superior que rompe estas cadenas, es el SERVICIO.

Todo lo que se estira se corta o como dice Chuan Tzu en su tratado "El arte de la guerra", "nadie puede sostenerse indefinidamente en las puntas de sus pies".

Entonces la pregunta frente a un sacrificio (digo sacrificio como para graficar algo que nos "estire") es: ¿de dónde proviene la fuerza que motiva mi acción (o mi sacrificio)?, es decir, ¿me sostengo en puntas de pies o cuelgo livianamente de lo Alto?
¿Vienen mis fuerzas de mis intensiones personales o de una voluntad Superior que me eleva y me usa como su instrumento?

El dolor de no ser capaz de sostenerse en puntas de pies, el dolor de estirarse y cortarse repentinamente es fruto de nuestro profundo apego a nuestras ideas y logros programados en un esquema que simplemente no se ajusta al Divino Plan, es decir, en ese caso, nuestra fuerza radicaba en una voluntad menor, tal vez sólo EGO.

Mi separación me enseñó sobretodo a ser humilde, a aceptar la voluntad de lo Alto con humildad y aceptar el dolor con la seguridad que siente una pieza de mármol cuando el artista esculpe su figura.
Pienso en nuestra bendita Madre Teresa de Calcuta y en su inquebrantable fuerza… claramente ella no se cortó, aunque se estiró más allá de lo razonable, creo yo.

Es justamente ahí cuando me pregunto si mis acciones son fruto de mi voluntad o si mi voluntad está en armonía con La Voluntad.

Creo que cuando respondo esto con humildad y desapego a los frutos, cuando mi corazón disfruta con el proceso y tengo Fe en lo que motiva mi actuar…cuando el amor inunda mi espíritu, mi voluntad crece y se hace poderosa y siento que sí puedo sostenerme en puntas de pies mas allá de una vida completa.

...espero no haberme puesto muy latero... un beso y conversamos.

Tu hijo

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