La voluntad y el dolor

Autor: Francisco Bascuñán Walker | Fecha: 2005-11-17 | ID: 607 | Categoría: Alma | Tema: Teología | Tipo: Pensamientos

No se de donde lo saqué, pero lo cierto es que es algo real para mi. Cuando rezo el Padre Nuestro y llego a la parte de "hágase su voluntad", dudo, me perturbo un poco y porque no decirlo, temo.

Y es que en alguna parte de mi mente (construida quien sabe cuando) pienso que la voluntad divina no me va a gustar nada.

Como si nuestro Padre Celestial tuviera que corregirnos con dolor esas faltas y apegos que tanto disfrutamos.

Entonces el "hágase su voluntad" comienza a ser un camino al dolor y a la incertidumbre, pero mi mente es así, ella piensa que el dolor y la disciplina son los únicos instrumentos que tienen la fuerza en mi camino de transformación, mi corazón dice otra cosa.

Mi corazón cree que la Voluntad de Padre es algo luminoso, alegre y que me libra de la cautividad en que vivo… entre juguetes de niño malcriado.
Mi corazón cree que hay fuerza en el amor para cambiar.

Mi corazón me dice que la Voluntad no se construye sola y que finalmente soy yo el llamado a ponerla en acción.

Y fue algo mágico en mi vida sin magia, el decidirme a ser un instrumento de su voluntad…atento a descubrir que es lo que El quiere que haga AHORA MISMO.

Vivir atento se ha transformado en mi nuevo propósito, atento y dispuesto a actuar por su Ideal, aunque tenga que dejar (por un rato) mis faltas y mis apegos que tanto disfruto.

Pero mi mente es temerosa y dispersa y me cuesta trabajo convencerla de mi nuevo desafío, creo que al final tendré que llegar a algún acuerdo, algo posible, algo medio entre lo que debo y lo que puedo.

Entre la Voluntad y mi voluntad.

Pero pienso que el dolor llegará de todas formas si mi voluntad difiere con el Plan, porque para hacer las cosas sin dolor debo aceptar con humildad el Plan y ejecutar con abnegación mi parte… internalizar el hecho de que puedo, de que tengo la fuerza para armonizar mi voluntad (mi fuerza de voluntad) con La Voluntad del Padre, es un regalo y un camino de lo Alto para dejar de sufrir y ser útil de verdad.

Francisco Bascuñán Walker
Noviembre 2005

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