Gobierno de la Concertación: 17 años (visión crítica)

Autor: Francisco Bascuñán Letelier | Fecha: 2007-04-01 | ID: 584 | Categoría: Cosmos | Tema: Interés público | Tipo: Denuncias

Francisco Bascuñán L.
Abril 2007

"Me siento entrampado…" Esta es la sensación que sienten muchos chilenos después de 17 años de gobierno de la Concertación. ¡Qué pasó! ¿Dónde está la trampa? Después de la debacle en la política actual, bien cabe hacer una reflexión y más de una también.

En este artículo hicimos una reseña histórica con visión crítica, analizamos cómo la Concertación gobernante, de corte marxista, hizo valer sus postulados de lucha de clase y estado totalitario, antes los ojos impávidos de la derecha opositora que la encontramos con una postura débil, desfigurada y sin sentido. Finalmente, hicimos un recuento de varios proyectos políticos alternativos de corte transversal, que se plantearon al país durante el período en comento. Se concluyó, que necesitamos imperiosamente de una fuerte reacción por parte del mundo libre.

1. RESEÑA HISTÓRICA

Al poco andar del gobierno de la Concertación, se vino abajo la Unión Soviética (URRS), especialmente caracterizada por la caída del muro de Berlín; y con ello, el derrumbe del sistema socialista. Al menos esto es lo que pensamos sanamente en esa oportunidad, sobre todo cuando vimos entrar a ministros de hacienda "renovados" tirando el carro de la economía social de mercado.

Pero no fue así.

La primera estrategia marxista del gobierno de la Concertación, fue la de estigmatizar la discusión ideológica, dándole un abrupto término en los medios de comunicación, siempre a su servicio. Desde ahí en adelante, sería de mal gusto seguir con esas discusiones sobre cuestiones fundamentales. Lo que sucedía, era que con la apertura de los archivos de la KGB, se veía venir la revelación fundada del genocidio más grande de la historia universal cometida por ellos en los estados socialistas y muy especialmente en la Rusia donde los asesinados superaron los sesenta millones de seres humanos; por lo que había que parar esta información a como diera lugar. La derecha pisó el palito, la única discusión sobre derechos humanos permitida, sería la del gobierno del Gral. Pinochet y todo lo conquistado hasta entonces por la derecha chilena, en el campo de de la administración del estado, quedó como bagaje de la Concertación. Fue como una costura sin remate, esas que con el tiempo empiezan a deshilacharse hasta quedar completamente abiertas, desordenadas y sin sentido.

La segunda estrategia marxista, siguió siendo la misma de antes: "la izquierda es el único partido que interpreta a los pobres", cambiaron proletarios por pobres, esa sería la renovación.

Más aun, se formó un movimiento de ultra izquierda, liderado por el candidato presidencial Sr. Tomás Hirsch, donde se reunió a los partidos comunista, humanista y movimiento ecologista. Obtuvo una buena votación en las últimas elecciones presidenciales, 5%. Se presentó con un programa netamente socialista, socialista de verdad tipo Fidel o URRS, y que entusiasmó a los izquierdistas disconformes con los resultados de la Concertación. Pero en realidad esto tenía otro fin, esta estratagema obedece a la forma de como influyó el partido comunista en los gobiernos de la Concertación todos estos años en Chile. Es tan cierto esta aseveración, como lo demostraremos más adelante, que a la muerte de la Sra. Gladys Marín, presidenta del partido comunista, se le rindieron honores de jefe de estado, bien por ella y su gobierno.

Y aquí estamos.

2. LA IZQUIERDA CHILENA: VISIÓN CRÍTICA

La Concertación gobierna con el apoyo de la izquierda chilena. La izquierda chilena es marxista, así, por estatutos lo es el partido radical, el socialista y el comunista; por sentimiento y convicción, lo es gran parte de la democracia cristiana a través de la teología de la liberación; y de hecho, lo es por las consideraciones que se indican más adelante.

El marxismo es ateo, no considera al hombre como ser trascendente y tiene como fundamento ideológico, la lucha de clase y la dictadura del proletariado. ¿Cómo actuó la Concertación todos estos años para hacer valer sus principios? Esta es la cuestión.

Al iniciar este análisis, no podemos dejar de manifestar nuestro reconocimiento a la inteligencia aplicada por la izquierda para lograr sus fines, sin que la oposición durante 17 años, ni siquiera se diera cuenta.

Aprovechando las circunstancias, el gobierno fue derivando, poco a poco, su quehacer político en el sentido de sus propios y auténticos principios; así, fue transformando el estado en una institución cada vez más poderosa, influyente y con tendencia totalitaria; y por otro lado, haciendo valer la lucha de clase entre los más pobres y la clase media, o sea, entre el proletariado y la burguesía. La clase alta no era significativa en votos, y además no la podían eliminar como lo hicieron con la aristocracia zarista, entonces "si no la puedo derrotar mejor me hago su aliado", haciéndola más rica aun y de pasada, enriqueciendo a la directiva política gobernante.

En seguida, para que la izquierda siguiera aparentando ser la única representante de los pobres, implicaba dos acciones: una, la de tomar una fuerte delantera comunicacional en tal sentido: y dos, mantener o acrecentar la máxima cantidad de pobres, para que sigan votando por la izquierda y así, mantenerse en el poder.

Ahora, no sabemos si los hechos se produjeron debido a un inteligente aprovechamiento de las circunstancias o a una verdadera planificación, pero sí es interesante conocer cómo se llevaron a cabo. Pensamos que fue de la siguiente manera:

  1. Nombrando ministros de hacienda y de economía, que implementaran normas y dieran contratos que generaran enormes utilidades en grupos de alto poder económico, bajo la consigna de aparentar ser líderes de la economía social de mercado. Consiguiendo con esto, un apoyo lateral de importancia en la formación de opinión. De estas leyes, la más reciente se refiere a la amortización acelerada, que no siendo una mala medida, ayuda sólo a las grandes empresas, aumentando los desniveles con los pequeños empresarios;
  2. Dictando normas que perjudican a la pequeña empresa, léase burguesía. Aquí encontramos la mayoría de las exigencias de Impuestos Internos, del CONAMA y de todo el aparato estatal en general, lo que frena la iniciativa y sus posibilidades de crecimiento;
  3. Dejando con muy poco personal y disponiendo muy bajos recursos a las superintendencias, anulando su capacidad interventora y de control, para ayudar a los grandes consorcios a que abusen a destajo de la clase media, también léase burguesía. Tenemos el caso de las ISAPRES y de los BANCOS como los más distintivos. (Nos cansamos de escribir artículos denunciando estos abusos a la vista y aceptación de las autoridades);
  4. Permitiendo una buena cantidad de pseudos monopolios, como farmacias, grandes tiendas, grandes almacenes, etc. en abierto desmedro de los pequeños comerciantes y del concepto de subsidiaridad;
  5. Alimentando las insólitas injusticias cometidas por el DICOM a instancias de los bancos e instituciones financieras, a la vista de la superintendencia;
  6. Presión del SII para que se les cancele el IVA de facturas impagas, lo que significa un subsidio por parte las empresas pequeñas, toda vez que las poderosas aprovechan el descuento del IVA y las cancelan a plazo;
  7. Interviniendo la Contraloría General de la República lo más que se pudiera;
  8. Subsidiando la Oferta en lugar de la Demanda, lo que hace aumentar el poder del estado;
  9. Poniendo en tela de juicio la ética del lucro, o de la utilidad. Insistiendo, como en la Unidad Popular, que el riesgo debe ser aportado gratuitamente, lo que evidentemente no se consigue;
  10. Paulatina y sistemática intervención del Estado en los asuntos privados. Actuando contra la familia, como el caso del aborto o píldora del día después; o actuando contra la libertad de trabajo individual, como lo vemos en el Transantiago, planificación teórica del estado al más puro estilo socialista.
  11. Priorizando la política y el poder a lo técnico como en la educación; y
  12. Por sobre todo, priorizando al Estado por sobre el individuo.

Y así, en estos 17 años de los gobiernos del la Concertación, fue tomando cuerpo la lucha de clase y el estado totalitario; es una falacia pensar en la ayuda marxista a la burguesía. No se puede esperar, bajo circunstancia alguna, en una ayuda espontánea del gobierno de la Concertación a las pequeñas y medianas empresas ni a la clase media en general. Se ve pues, claramente la inteligente mano del partido comunista en el gobierno de la Concertación, y en especial la de la Sra. Gladys Marín, su primera presidenta.

3. LA DERECHA CHILENA: VISIÓN CRÍTICA

La derecha chilena demostró, durante el gobierno militar, una gran capacidad de innovación en el terreno técnico-administrativo del Estado, tal que, con leyes y conceptos de producción, de trabajo, de inversión, de previsión, de impuestos y de administración, dejaron a nuestra nación, a fines de la década de los 80, en un primer plano a nivel mundial en el campo de desarrollo país. Sin embargo, nada de esto pudo capitalizar por falta de estrategia política y por divisiones internas.

Muchas de las proposiciones que nos imaginamos corresponden a los principios de la derecha, como la trascendencia del ser humano, los conceptos de solidaridad y subsidiaridad, la libertad en todo sentido, las leyes del marcado, el estado controlador, etc. etc., no han sido por ella explicitadas, al menos lo suficiente como hacerlas valer en el campo de la realidad, en el campo de la contingencia. Por ejemplo:

  • Cuando se rechaza la aplicación de la píldora del día después o leyes que favorecen al aborto, no se dice que es por el derecho a la vida de una alma trascendente,
  • Cuando el gobierno no legisla a favor de la clase media, o no protege a las pequeñas empresas, no se dice que es porque corresponde a la lucha de clases y en contra del concepto de subsidiaridad,
  • Cuando se subsidia a la oferta, en lugar de la demanda, no se le relaciona con las libertades personales ni con la ideología de agrandar el poder y control del estado,
  • Cuando el gobierno plantea el Transantiago, no se lo critica relacionándolo con la planificación estatal, propia de la economía socialista,
  • Cuando el gobierno impide el funcionamiento de las superintendencias, la oposición ya sea por negligencia o colusión, no se lo relaciona con la falta de transparencia de los mercados, condición básica para un buen funcionamiento de la economía social de mercado,
  • Cuando el gobierno confunde la administración de la educación con la calidad de su enseñanza, la derecha no advierte que ésta es una proposición de totalitarismo propio del marxismo,
  • Cuando el gobierno roba, por ejemplo con los sobresueldos, y aduce que no es ético pero es legal, no se le advierte que el fin no justifica los medios; etc., etc.

Y así, la derecha, al no haber sido capaz de relacionar su actuar con sus conceptos de vida, al no exponer valientemente sus principios, al no defender lo bueno que hicieron durante el régimen militar, al no ser capaz de ganar, de una vez, la guerra ideológica con la izquierda marxista comprobando fehacientemente la desolación en que quedaron los países después de los gobiernos marxistas, no sólo por el genocidio más grande de la historia (más de 110 millones de asesinados), sino que también porque quedaron pueblos sin esperanzas, sin principios ni valores, sin familia, empobrecidos y sobre todo sin fe, sin límites y sin Dios; la derecha, como dijimos, se quedó como con una costura sin rematar, se desdibujó, perdió su perfil y su credibilidad. En definitiva, la derecha, con un discurso debilucho, complaciente y condescendiente, no tuvo la capacidad ni claridad de comunicación, suficiente para transmitir confiabilidad; los pobres prefirieron seguir siendo aun más pobres, antes de votar por una derecha sin rumbo y sin sentido. Lo que sí es cierto, es que esta situación se ha ido revirtiendo paulatinamente con el tiempo, probablemente por el gran trabajo que ha hecho la UDI en el campo popular y también por la lucidez de los ciudadanos al ver los desastres del gobierno marxista, más que por un convencimiento y afiliación a la política de la derecha; más vale tarde que nunca.

4. PROYECTOS ALTERNATIVOS

Durante los últimos años, se han presentado algunos proyectos alternativos transversales, sin embargo todos ellos no han logrado aun su fin último que es el de gobernar. Entre ellos podemos mencionar:

PARTIDO SOLIDARIDAD NACIONAL. Se formó en los últimos años del gobierno militar. La idea fue la formar un gran centro político aplicado transversalmente a toda la sociedad chilena, en que primara el bien de Chile, dejando atrás todas las rencillas ideológicas que tanto nos han perturbado. No estaba la masa para bollos, y como este partido no estuvo dispuesto a formar parte de la Concertación, el presidente Patricio Alwyn mandó demolerlo a través de la intendencia de Santiago, ésta demolió físicamente el edificio, que se ubicaba en Huérfanos con la Norte Sur, y se robó todos los bienes de su interior, pupitres, pizarrones, puertas, ventanas, etc. pero muy especialmente las inscripciones del partido, que en ese momento se encontraba en formación. Hasta ahí no más llegó este partido en estado fetal, pero haciendo honor al principio de pluralismo que dicen tener los marxistas.

PARTIDO CENTRO-CENTRO. Este partido que también tenía ideas similares al anterior, se destruyó solo, muy posiblemente por falta de idoneidad de sus dirigentes.

MOVIMIENTO DE JOSÉ PIÑERA. Este fue el movimiento más serio presentado en los últimos años, llegando incluso a las elecciones presidenciales, donde obtuvo más de un 6% de la votación, nada despreciable si se considera que se presentó sin apoyo de partido político alguno. Presentó, y aun sigue presentando en su página Web, proyectos concretos de desarrollo país.

MOVIMIENTO MEJOR PARA CHILE (o algo así). Escuché que a mediados de Mayo próximo, el Sr. Jorge Schaulsohn presentará un movimiento tal, que permita incorporar diferentes proyectos para un Chile mejor. Da la idea que es transversal. Veremos que sucede cuando llegue el momento.

5. RESUMEN y CONCLUSIÓN

Haciendo una pequeña reseña histórica se concluye que se aplicaron los principios marxistas durante los gobiernos de la Concertación, y que la oposición se encontra en una situación de desconcierto sin proponer un camino claro y creíble.

Ante esta situación, sería dable esperar una fuerte, valiente y clara reacción por parte del mundo libre, sin excluir una deseada proposición de un plan político fundamentado en el amor, la libertad y la paz; todo en base a la concepción de hombres individualmente libres y responsables.

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