Bicentenario: 200 años de Chile independiente

Autor: Francisco Bascuñán Letelier | Fecha: 2010-08-31 | ID: 468 | Categoría: Cosmos | Tema: Interés público | Tipo: Ideas, propuestas y proyectos

Francisco Bascuñán Letelier
Agosto 2010

Al final del artículo "Historia con propuesta", escribí:

Chile sufre el deterioro de sus valores a tal punto, que ya iniciado el siglo 21, requiere imperiosamente una reacción por parte de su sociedad que tienda a la unificación de su pueblo y a la re creación de su hermandad.

A tal fin, creo que debemos pensar en lo siguiente:

  • Chile es un lugar hermoso como pocos los hay en el planeta. Los que aquí tuvimos la fortuna de vivir, debemos estar agradecidos de nuestra suerte y de Dios por tan preciado regalo.
  • No sería nada de malo manifestar este agradecimiento, primero que nada, en forma de respeto ante él, por lo que nos debemos a él, a Chile. Estrictamente, el territorio no nos pertenece, estamos invitados a vivir aquí en libertad y también obligados, incluso hasta dar nuestras vidas, para cuidarlo y mantenerlo.
  • Los chilenos, a lo largo de su historia y muy especialmente durante el siglo 20, hemos sido generoso y con las puertas abiertas para con los extranjeros que han deseado hacer de Chile su patria. Cada vez que se integra un nuevo miembro, éste es bienvenido y considerado un hermano, claro que también se le pide lo mismo que a todos: respeto y libertad; nuestros mártires lo demandan. Yo no sé, si por las ánimas de los muertos o por la estrella bendecida por el Señor, pero todos tenemos plena conciencia que en Chile, transgredir o atentar contra estos principios, me refiero al respeto y a la libertad, es difícil, infructuoso y por sobre todo muy doloroso. Nos enorgullecemos por vivir y prevalecer en un Mundo Libre.
  • La hermandad viene del respeto entre los chilenos. No es posible que sigamos, como corderos, los derroteros impuestos por las naciones, imperios o ideologías extranjeras, que nos llevan a odios fraticidas. Reconozcamos que dependemos en muchos sentidos de los requerimientos extranjeros, sobretodo en el actual mundo globalizado, pero que esto no signifique que debamos dejar de lado nuestros valores morales, nuestras tradiciones y nuestros valores patrios, que han caracterizado a los habitantes de nuestro país desde tiempos ancestrales. Específicamente me refiero a las banderas rojas de lucha fraticida, a las consignas fanáticas mortales, y a las obligaciones sin razón impuestas por las conveniencias económicas de países foráneos.
  • La hermandad también significa amarnos unos a otros, y esto se puede llevar a cabo sólo en libertad. Libertad, derecho individual que está condicionada a la libertad de los semejantes, no confundiéndola con el libertinaje que es una libertad sin límites, sin Dios.
  • Como corolario de lo anterior, podemos también pensar la forma de cómo restaurar, en nuestro interior, los valores fundamentales que nos animan llevar a cabo el diario vivir. No olvidando que esos valores, lejos de ser académicos, se manifiestan minuto a minuto en cada decisión de nuestro diario actuar.

PROPUESTA BICENTENARIO

Se acerca el bicentenario de nuestra independencia, y sería muy bonito que nos encontráramos con una sociedad unida, querida y solidaria. Para logarlo, no podemos pensar que se va a realizar por acto de magia, por el contrario, se requiere de una mancomunada manifestación de la sociedad a través de sus organismos institucionales, sus organismos públicos y privados.

También se requiere de propuestas concretas que vayan en dirección de unir voluntades, en algunos casos cediendo en otros logrando, pero que volvamos a ser amigos entre los chilenos; dejando de lado para siempre los rencores, mira que si los buscamos, siempre los vamos a encontrar ya sea en uno u otro lado. Que no sean estos rencores los que nos dividan sino más bien el lado bueno de la vida que nos una, lado bueno que al buscarlo, también lo encontraremos.

Queda abierta esta tribuna para dar ideas de integración, aquí van algunas:

  • Reestructurar el nombre de la Alameda de las Delicias (hoy B. O'Hg), en Bernardo O'Higgins entre la plaza de la Libertad hasta la Estación Central, José Miguel Carrera (o Hermanos Carrera) desde la plaza de la Libertad hasta la plaza Italia; y cambiarle el nombre a la Avenida Bulnes, que también parte de la plaza de la Libertad, por la de Av. Manuel Rodríguez. A su vez cambiar los respectivos monumentos a la plaza de la Libertad, enfrentando sus respectivas avenidas; y el monumento de José de San Martín, cambiarlo a la Alameda frente a la actual calle San Martín. De esta forma, estaríamos mostrando en forma tangible nuestra intención de no discriminar a nuestros mártires de la independencia, y al mismo tiempo dar una señal de unidad nacional.
  • Individualizar y resolver de una vez los problemas que aquejan a nuestra sociedad y que nos dividen. Yo diría que las drogas, la educación de valores, la capacitación y la falta de justicia son los elementos más importantes. La pobreza y los desniveles de ingreso, son consecuencia de las anteriores. De éstas, la droga es verdaderamente un problema, el resto es fácil de subsanar, se requiere sólo de aunar voluntades y dejar la politiquería a un lado; en estas páginas, recurrentemente se ha tratado de hacer una labor al respecto con propuestas concretas. Nuestro problema grave y difícil es detener la cuestión de la DROGA a como venga, incluso pensando en la restauración de la pena de muerte, o por lo menos con cadena perpetua sin rebaja de ningún tipo, para aquellos que vendan o transporten ese tipo de mercadería (no tanto así para los que compran). Con este flagelo es muy difícil, sino imposible, estructurar una sociedad con auténticos valores cristianos. Sé que esta proposición es un poco contradictoria con la obligación de "no matar", pero también se debe pensar en el "derecho a la vida" de las otras personas, sobre todo la de los niños. En nuestros tiempos, el buquecito de la esquina vendía barquillos, ahora vende drogas, el resultado es de Perogrullo.
  • En relación a la "capacitación", proponemos re estudiar y llevar a cabo la propuesta de constituir la Asociación de Fondos para Capacitación (AFC). La formación de estos fondos está propuesta en nuestro artículo: "Punteo para la elaboración de una modificación a la ley que subsidia la capacitación en Chile (Educación 2)". Fundamentalmente se trata de la formación de un fondo individual para cada trabajador de forma que se aplique en su capacitación, en la que él desee. Es un Fondo heredable.
  • El otro problema complicado es el de la restauración familiar. El hecho de tener tantas familias desunidas, hace que sea difícil la transmisión de nuestros valores de generación en generación, y pasto fresco para la introducción de costumbres y conceptos foráneos muchas veces errados y malintencionados. La familia es un colador necesario e insustituible para no dejar vulnerable e indefenso a nuestros niños; la mujer tiene mucho que decir al respecto.
  • La solidaridad para con los adultos mayores. Al respecto proponemos dos leyes:
    • Ley de Jubilación General. Ley de jubilación para todos los chilenos, que provenga de un fondo formado por un pequeño aporte inicial dado por el Fisco al momento del nacimiento de cada individuo; o sea, es un proyecto solidario financiado con los impuestos de todos los ciudadanos, jubilación no heredable ya que todas las personas tendrían lo mismo. El monto inicial habría que calcularlo, pero la idea es que se obtenga una jubilación mínima de 150 mil pesos mensuales por persona.
    • Ley transitoria extensiva de la anterior. Estudiar la posibilidad y el monto requerido por el Estado de Chile, para beneficiar con los mismos montos anteriores, sólo a las personas de escasos recursos que hayan nacido con anterioridad a esta ley.
    • De este modo, no habría en Chile, adultos mayores de 65 años que no cuenten con un ingreso mínimo de 100 a 200 mil peso mensuales.
  • Reconocer las obras de los adversarios políticos en contraposición a lo de negarlo todo, incluso contraviniendo nuestros propios valores. Este reconocimiento hace grande a los vencedores, inmortales a sus líderes y transforma los hechos en elemento de unión fraternal. Al respeto, los convido a leer el discurso del gran cacique Lientur, líder del pueblo araucano [Cautiverio Feliz de don Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán], a sus enardecidos guerreros ante la inminente decisión de muerte en que se encontraba don Francisco Bascuñán a sus sólo 17 años de edad como prisionero de guerra, a principio del siglo 17. La hidalguía de sus captores le mereció seguir con vida; y por ende, ahora tener yo la mía.

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