Las verdaderas cadenas del alma

Autor: Francisco Bascuñán Walker | Fecha: 2012-10-31 | ID: 247 | Categoría: Espíritu | Tema: Reflexiones | Tipo: Pensamientos

Yo te perdono por todo aquello que hiciste y me causo algún daño.
Yo te pido perdón por todo aquello que hice y te dañó de alguna forma.
Yo me perdono a mi mismo por todo aquello que me pesa en el alma.
Ceremonia de los tres perdones.

Muchas veces pensé que la verdadera liberad radicaba en el dominio de mi mismo, en el control de mis impulsos y pasiones…en eliminar mis apegos para no depender de cosas  o de relaciones con personas.

Sin embargo al caer una cadena, aparecía inmediatamente otra más sutil, más profunda y más poderosa.  Caían las cadenas de apegos físicos y aparecían los apegos y cadenas emocionales… luego otras y otras y parecía que siempre había una cadena que me impedía ser completamente libre.

Emociones y pensamientos preconcebidos que conforman una cárcel de mi mente y de mi corazón …sin embargo al caer ellas dejan de manifiesto las cadenas del alma.. Esas que verdaderamente me esclavizan y que me impiden volar lejos.

Para mi esas cadenas del alma son esos vínculos obscuros con personas con las cuales hemos vivido experiencias de dolor y daño. Esas personas con las cuales mantenemos rencores o culpas. Incluso cuando, con nosotros mismos, nos vemos imposibilitados de olvidar o de perdonarnos.

Entonces se hace necesario ir más allá de la razón, más allá de la mente y buscar el perdón como fuente de liberación y tranquilidad interior.

Reconozco con la mente la situación, si tengo o no razón y dejo todo eso para acudir al llamado profundo de mi alma que me invita a soltar esas cadenas que cargo casi con orgullo o vanidad. Soltar todo eso que me pesa dentro, soltar el tener razón, soltar la venganza, soltar el dolor y todo aquello que conlleva una culpa de otro o de mi mismo.

Soltar y volar, fresco y nuevo a nuevos rumbos. Romper cadenas con aquellos que tuvimos esas experiencias y dejar que se alejen de nosotros…  física, mental y emocionalmente. Porque cuando uno odia o siente rencor, mantiene a esa persona cerca, casi constantemente. Y al perdonar rompemos un vinculo que nos permite alejarnos y acudir a nuestro destino sin retraso.

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